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26/11/13

Catálogo participativo. Escritura

¿Por qué escribimos?
Escribimos para comunicar, para producir nuevos sentidos, para poner en práctica un don,para dar y recibir.
Escribimos por amor, por necesidad, por placer, por temor.
Escribimos para consentir o molestar, para discutir o confirmar.

Escena de escritura, década de 1950. Archivo fotográfico Escuela Normal Nº2 Mariano Acosta

Escena de escritura, década de 1950. Archivo fotográfico Escuela Normal Nº2 Mariano Acosta
 En esta fotografía de la década de 1950 vemos a un niño escribiendo con su portaplumas y pluma cucharita. Enseñar a escribir es para la escuela una tarea primordial.
Desde finales del siglo XIX, el acceso a la escritura fue regulado por las prácticas escolares que en la mayoría de los casos, hicieron centro en su función estética y moralizadora por sobre su función como práctica social. “Belleza, claridad y rapidez” eran los elementos indispensables que debía alcanzar la escritura escolar. Para ello, la enseñanza ahondaba en los ejercicios caligráficos, la repetición de letras y palotes, de cifras y nombres, de composiciones y dictados, y en el control sobre la postura de los cuerpos y las manos.

La escritura escolar no es solo una tecnología, como práctica social también pone en juego las relaciones entre los individuos y los grupos en la circulación de saberes y en la disputa por la asignación de significados.

Algunos de nuestros visitantes en facebook nos contaron las complicaciones que surgían en las prácticas de escritura:

   “En la década del ´50 se usaba la pluma cucharita y los pupitres de la escuela tenían tinteros para mojarla... que siempre estaban llenos de tinta aguada, o con tizas. Mejor llevar el propio tintero involcable” . (Alexis Papalopulus)

  
   “…muchos tenían la 303, que cada tanto chorreaba y se le tapaba la pluma. Todos queríamos la Parker que hacía letra más linda porque tenía peso en la punta de atrás... pero era carísima” . (Dina Fisman)

Otros nos contaron sobre los miedos que aparecían cuando usaban la pluma o la lapicera:


“…como una catástrofe: que la lapicera 303, Sheaffer o Parker cayera, en un descuido, de punta al vacío y no sirviera más”  o  “… cuando la pluma se abría en dos por la presión que le ejercía intentando hacer una la letra prolija…”. (Mariano Ricardes)

“La pluma cucharita a veces con las dos puntas mochas, dobladas o superpuestas...” . (Ada Berrier)
  
“No te salvabas de borronear la hoja o de hacer "manchones" cuando te caía una gota de tinta en el cuaderno”. (Alexia Papalopulus)
  
“… cuando había tinteros en cada banco, los de porcelana blancos.... El de adelante se sentaba "fuerte",el tintero volaba... manchas por doquier” . (Ada Berrier)
   
“… siempre volvía a casa llena de manchones en el guardapolvo!” . (Susa Sanchez)


 Además de los problemas también nos contaron:


Sobre la astucia de “Usar el candle, para disimular los raspones que quedaban en la hoja después de borrar la tinta... era una gota de vidrio/cristal que colgaba de las arañas, la forma redondeada alisaba el papel”. (Silvia Paz)

Que la birome “… no sólo era muy útil para la escritura, también era muy práctica para rebobinar los cassettes y ahorrar pilas del walkman" . (Dani Kotliar)

Y del placer de utilizar la “Lapicera de pluma=plumín en la hora de plástica… Los sábados de mi infancia entre dibujos y tareas...” . (Flor Olivera)



Entrá al álbum y contanos  acerca de lo que te gustaba escribir o no, qué problemas se presentaban utilizando la tinta, qué te pasaba con los demás cuando escribías, qué mostraba tu cuaderno, tu secante, tu pupitre, etc., etc.

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