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14/8/13

EDMus. CIRCULO DE LECTURA 08/07/2013 "La Participación en los museos"

Por Daniela Kotliar y Dina Fisman.




El pasado 8 de Julio se realizó el segundo encuentro del Círculo de Lectura con la participación de educadores de museos de arte, ciencias naturales y ciencias sociales de la ciudad de Buenos Aires y Provincia de Buenos Aires.

El tema elegido fue la participación en los museos y lo abordamos a partir de extractos del prefacio y capítulo 1 del libro “The Participatory Museum” de Nina Simon, seleccionados y traducidos al español por Dina Fisman. El texto completo en su idioma original está disponible para ser leído gratuitamente en la web.

A continuación presentamos los puntos principales trabajados en el encuentro y las principales reflexiones que surgieron:

·     Los proyectos participativos implican considerar a los visitantes como participantes culturales en lugar de consumidores pasivos.

Conversamos acerca de que no siempre la participación se ve como algo positivo en las instituciones.
¿Qué pasa cuando la participación se ve como algo amenazante? Hablamos de las tensiones que aparecen en los museos de ciencias en los que la participación parece chocar con la “divulgación del saber científico”.
Compartimos frases escuchadas frecuentemente como: “No hay que dejar que la gente que no sabe opine cualquier cosa” y “Hay que evitar que se discutan temas éticos o políticos, la participación debe ser exclusivamente en torno a saberes científicos”
También reconocimos casos en los que la participación aparece en el discurso pero luego se ve obstaculizada o limitada en la práctica.

Nos preguntamos: ¿Cuánto se hace cargo una institución de la participación que dice querer proponer?

Otro elemento que apareció en la charla fue la idea de “participación”que tiene cada institución. ¿Qué es participar?
Hablamos sobre un supuesto que parece rondar en los museos: en las exhibiciones de Ciencias Sociales los visitantes participan más porque es ¨más fácil¨ porque es “sólo opinar” mientras que en las exhibiciones de Ciencias Exactas y Naturales “hay que saber”.

Nos quedamos pensando e invitamos al debate acerca de estos supuestos e interrogantes: ¿En los museos de ciencias naturales la participación está ligada al saber y en las ciencias sociales a la opinión? ¿Y qué pasa en los museos de arte?


·     La participación debe beneficiar tanto a los visitantes como a la institución.

Acordamos en que esta es la clave para que toda la institución abrace los proyectos participativos y no sea sólo una puja de las áreas educativas.

·     Para la institución: los proyectos participativos pueden ayudar a las instituciones culturales a demostrar su valor y relevancia en la vida contemporánea. Se justifican cuando satisfacen aspectos de la política institucional, sino se trivializa su relevancia.

Hablamos del peligro de considerar a los proyectos participativos como mero entretenimiento de los visitantes y de la importancia de conectarlos con objetivos institucionales.
Discutimos  la inquietud de que si bien la política institucional está presente como hechos y acciones, muchas veces no circula de modo que los miembros de los equipos de museo la puedan verbalizar y es necesario que haya claridad y consenso en este sentido.

·     Para los visitantes: los proyectos participativos deben responder a necesidades intrínsecas como: realizar un trabajo satisfactorio, la experiencia de ser buenos en algo, compartir tiempo con otros y la oportunidad de ser parte de algo mas grande que nosotros mismos.

·     En los proyectos participativos la institución funciona como una plataforma que conecta diferentes usuarios.

Conversamos acerca de que asumir este rol implica un corrimiento de la institución del lugar de distribuidora del saber legitimado.

·     Los usuarios actúan en diferentes niveles como: creadores de contenido (son la minoría), críticos (opinan, comentan), recolectores (coleccionan, organizan, remixan), distribuidores (comparten), simpatizantes (apoyan) y consumidores.

Nos resulta interesante esta variedad de niveles para ampliar el concepto de participación en nuestras instituciones.

·     Hay tres componentes necesarios para que un mecanismo participativo sea exitoso:

  1. Una promesa posible. La institución debe prometer una experiencia participativa atractiva.
  2. Una herramienta efectiva. Los participantes necesitan roles claros información sobre cómo participar. Las herramientas para la participación deben ser fáciles de entender y de usar.
  3. Una ida y vuelta aceptable para los participantes. Valorar el trabajo de los participantes, escucharlos, agradecerles, darles un feedback y demostrarles cómo la institución aprovechará su contribución.


El museo tiene que estar realmente interesado en las respuestas que los visitantes pueden dar.

Esto disparó las siguientes preguntas: ¿Cómo se relaciona la participación que propone el museo con los intereses o necesidades de los visitantes?, ¿cómo les mostramos que nos importa su participación? y ¿cómo les devolvemos esa participación en el rediseño de una sala o una exposición?

·     Las mejores experiencias participativas no son totalmente abiertas. Están andamiadas de manera que la gente se sienta cómoda al involucrarse en la actividad.

Un ejemplo interesante de andamiaje se realizó en un museo de Arte. Se entregó al público al entrar a la sala una tarjeta con una frase provocadora relacionada con la muestra y ellos podían opinar sobre la misma escribiendo atrás y depositándola en una urna. Esta frase ayuda a los visitantes a expresar sus ideas.

·     Para colaborar con confianza con extraños, los participantes necesitan conectarse a través de lo personal. Al conectar varios individuos entre sí, comienzan a sentir que son parte de una experiencia grupal.

Un ejemplo de esto ocurre en un museo de Ciencias Naturales en el que están considerando un dispositivo participativo para que los visitantes compartan la clásica foto con “El” Dinosaurio, sacada generación tras generación.

·     Muchas instituciones proveen experiencias facilitadas. Frecuentemente los guías ayudan a los visitantes a sentirse cómodos y con confianza para interactuar socialmente entre sí. El problema está en que cuando el facilitador se va la participación social desaparece también.

Este tema generó preguntas acerca del rol del educador:
¿Es posible reemplazar al guía por un dispositivo participativo en algún aspecto o carácter? ¿Cómo pueden ayudar los dispositivos participativos cuando el guía no está?

Continuará…

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