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23/2/03

Recrean los modos de pedir silencio en el aula. Nota en diario la Nación.

"¿Por qué no lo cuenta, así nos reímos todos?", "se portan bien o los pongo de florero", "callate troglodita", "ustedes son hijos del rigor". 

Un recorrido por las frases más ingeniosas con las que a lo largo del tiempo las maestras pidieron silencio en la escuela y que quedaron en la memoria colectiva fueron rescatadas por el público que visitó la muestra "Lo que el borrador no se llevó", que se expone hasta hoy en el Centro Cultural Recoleta.






Además de encontrarse con un aula ambientada a comienzos del siglo XX y con un desfile de cuadernos, libros y útiles, entre otras valiosas piezas que forman parte de los recuerdos de su paso por la escuela, gente de todas las edades se animó a escribir en un pizarrón las distintas formas en que sus maestros le pedían que hicieran silencio.

Así, centenares de testimonios quedaron inscriptos en el pizarrón verde: "En boca cerrada no entran moscas", "hablo yo o pasa un tren", "cuando dejen de hablar seguimos con la clase", "Videla, me tenés podrida", "tiene un uno por hablar" y el clásico golpe seco del borrador sobre el escritorio, entre otras muestras que hoy provocan más sonrisas que temores.
"La gente participa con entusiasmo. Se sienta en los bancos y rememora su paso por las aulas. Muchos vuelven y dejan fotos antiguas del colegio en una galería de imágenes que habilitamos para el público", explicó a LA NACION la profesora Silvia Alderoqui, directora del Museo de las Escuelas, que organiza la muestra junto con la Universidad Nacional de Luján.

A la Feria del Libro

El Museo de las Escuelas fue inaugurado en septiembre último por la Secretaría de Educación porteña y tiene su sede permanente en el Instituto Bernasconi. Pero la exposición en el Centro Cultural Recoleta fue el punto de partida para un recorrido itinerante, que seguirá en abril en la Feria Internacional del Libro y posteriormente en Rosario.


"Son distintas las reacciones entre los visitantes docentes, que siguen perteneciendo al ámbito de la escuela, y los que nunca volvieron a tomar contacto con un aula tras su paso por el colegio. Muchos van acompañados por sus hijos y sus nietos y transmiten sus recuerdos entre sorprendidos y emocionados", comentó Alderoqui. Algunos hablan en voz alta y sienten como propios los objetos expuestos, entre los que asoman una caja de lápices, la lapicera Parker, la cartuchera, el simulcop, la valija de cuero.
También se evocan situaciones que hoy resultan difíciles de comprender, como una disposición que rigió durante el último gobierno militar: en primer grado sólo debían enseñarse 13 letras, lo que puso en aprietos a los autores de los libros de texto y a los alumnos, que debían interpretarlos. Esas letras eran las cinco vocales (A, E, I, O, U) y las consonantes D, L, M, N, P, S, T y Y.

"El recorrido arroja sensaciones ambivalentes. Desde el recuerdo de los enojos de los maestros que se excedían en el reclamo de una estricta disciplina hasta el acompañamiento que sintieron de esos mismos docentes en todo el trayecto escolar", sintetizó la profesora Alderoqui.

La muestra puede ser visitada hoy, último día de la exposición, de 10 a 21, en Junín 1930.

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